
Aunque te suene absurdo, escribo estas líneas con nerviosismo... una vez más me siento desnuda frente a ti mientras imagino tu mirada deslizandose suavemente por cada una de éstas palabras arrebatas de mi...
Sí, eres un extraño... sin embargo desde que entraste a mi vida, no has hecho otra cosa más que poner mi mundo de cabeza... y provocame desear todas aquellas emociones que había dado por perdidas... que había asumido, no eran para mi... me había resignado, hace algún tiempo, a que provablemente una de las cosas que debía aprender en esta vida era lidiar con mi eterna soledad... ya no hiba por la calle atenta a los ojos de las personas, ya no le pedía a Dios que me librara y me llenara de paz, sólo cerraba los ojos cada noche dejando que las voces en mi cabeza se rieran de mi, alimentándose del temor más grande que tengo: Marcar el paso del tiempo en el mismo punto de siempre, sin avanzar, despertar y ver a mi alrededor que todo sigue igual... pero no podía quejarme, despues de todo, "una profesional, que se ve llegará lejos, no debe preocuparse de éstas cosas ahora"... he oído eso tantas veces hasta el cansancio...
Pero así caminaba en mis últimos días... cuál de todos más igual y monótono, sin sabores ni emociones... completamente plano, ni siquiera recordaba como llorar... mis labios se llenaban de sonrísas prediseñadas... no recordaba que se sentía dar un beso o una caricia, no podía recordar como era perderse en los ojos de alguien, ni cómo sonaba mi nombre en los labios de otro... estaba congelada y el hielo llegaba hasta mi corazón que no latía... En ese momento llegaste tú... ahí estaba, el hombre que todo el mundo me dijo que no existía... justo alli, parado en mi puerta, atravesandome con la mirada, su alma atrayéndome a él, pero también en el fondo de sus ojos: lagrimas gruesas y cansadas sujetas a un suspiro de tiempo muerto, esperando un momento de descuido para sembrar caminos en sus mejillas...
Siempre me has pregutado el por qué te quiero... la respuesta es tan simple y compleja a la vez, de seguro tu mente susurra en tus sentidos que eso no es posible, que el tiempo es poco, que no te conozco... la verdad es que cuando uno se encuentra roto, la desconfianza es nuestro principal mecanismo de defensa, como cuando un animal herido gruñe ante la proximidad de los extraños e incluso de sus semejantes mientas lame sus heridas en silencio y soledad. Cada vez que yo te veo, aún cuando no me miras, provocas en mi una ternura tan grande... por alguna razón me permites acercarme lo suficiente para acariciarte, para ver tus lágrimas quemarte los ojos... mi sexto sentido me permite percibir un poco de ese dolor, aunque el mínimo en realidad, entonces mi interior se aprieta y mis manos vuelan a ti... siento que vas a quebrarte como el cristal... que tu cuerpo va a perder su forma en cualquier momento...
Te quiero por que cada vez que me pierdo en tus ojos ahí se encuentra la sombra del hombre que fuiste, un hombre bondadoso, incapaz de albergar odios y desconfianza, sin tantos miedos como hoy, alguien que puede entregarse en una caricia, alguien que dio todo y aún más por amor... ahora sangras, más de la mitad de ti está esparcida en un torbellino de cosas que parecen no tener sentido, y grandes dudas que parecen no tener respuestas... estoy agradecida de que en esas condiciones me permitas estar cerca de ti, por que se lo dificil que es, lo doloroso que es que alguien, un extraño, entre a aquella facción de espacio que parece estar firme a momentos...
Amo tus manos, grandes y tibias, capaz de enredarse en las mías y desprenderlas de su dolorosa frialdad, amo como las mueves sutil y delicadamente sobre mi cabello, sobre mis brazos... amo tu breve sonrisa ligera cada vez que me ves, y el contorno de tus ojos tristes y cansados... amo tu piel húmeda y tu boca acariciando la mía... amo tu cuerpo grande y pesado, capaz de contenerme y tomarme... tu voz quebrada y tus lágrimas osadas que se lanzan al vacío cuando estamos en soledad... gracias por querer enfrentar esta parte de tu largo proceso tomado de mi mano...
Con Valeska nunca nos hemos prometido lealtad o amistad, simplemente ambas permanecemos cerca de la otra por gusto y amor... yo prometí no esperarte y en verdad no lo haré, pero si decidí no dejarte, aunque no puedas creer en eso, por que lo que yo quiero de ti, es a ti... no importa la forma... ya casi puedo oirte diciendo "no es justo", pero yo quiero oir lo que tengas que decir cuando el camino parezca terminar, quiero conocer las mariposas, quiero conocer el amor... por que me parece que jamás lo he vivido ahora que te conozco... lo que no es justo es que yo sea feliz cada vez que tengo una señal tuya, mientras tú sobrevives tu día a día, por que mereces ser feliz... amor, mereces ser feliz y como te dije un día, seguramente estas pagando por adelantado el regalo más grande que la vida pueda darte, aún cuando precisamente ahora no quieras nada...
Te fe mi vida, por que algún día volverás a ser tú... algún día todo esto parecerá una pesadilla que se hizo interminable... quedarán cicatrices gigantes, pero aún así tu corazón volverá a latir... tu amigo tenía razón y en eso no me equivoque, tienes una capacidad para amar tan grande, que aún asi con tu corazón hecho añicos, tienes un nuevo corazón, pequeño e inmaduro como dices, y sin embargo me quieres... yo también veo ese cariño, lo siento cuando nuestros pechos desnudos se unen y el palpitar de nuestros corazones se confunden... entonces es cuando sé que tenemos tiempo... todo el tiempo del mundo... eres maravilloso, Ignacio...
Gracias por nacer, por cambiar la monotonía de mis días y darle color a mis mejillas y labios, gracias por abrazarme con fueza, por respirar mi aire, gracias por aceptar esa invitación y llegar a mi casa, gracias por verme llorar y no salir corriendo, por contenerme, por quererme, por desearme... gracias por estar pendiente de no lastimarme, por oír mi historia, por leer esto y en parte, por luchar contra mis miedos y callar las voces de mi cabeza cuando estoy apoyandome en tu espalda... por Dios, como te quiero amor...
Nereide
la nifa que deseaba conocer le mundo
"El Guerrero de la luz no siempre tiene fe. Hay momentos en los que no cree absolutamente en nada. Y pregunta a su corazón: ¿Valdrá la pena tanto esfuerzo?. Pero el corazón continúa callado y el guerrero debe decidir por si mismo. Entoces el busca el ejemplo. Y recuerda que Jesús pasó por algo semejante, para poder vivir la condición humana con toda su plenitud. "Aparta de mí este cáliz", dijo Jesús. También él perdió el ánimo y el valor, pero no se detuvo. El Guerrero de la luz continúa sin fe. Pero sigue adelante, y la fe terminará volviendo."
Paulo Cohelo - Manual del Guerrero de la Luz.