
"... Escucho las voces a lo lejos... esas voces que nacen en el alba y llenan el aire de serenidad, entonces vuelvo a cerrar los ojos en el sueño y asi vuelvo a soñar una y otra vez... sueño que puedo alcanzar las estrellas del cielo, sueño que vuelo alto sobre las nubes, sueño que las olas del océano se levantan altivas y furiosas... pasan a mi lado y acarician mi cuerpo, me sostienen en su espuma blanca y salada... sueño que sonrío y soy muy feliz, que ya no tengo lágrimas en mis ojos ni angustia en mi corazón, sueño que mi cabello azabache ondea vivo y libre como yo al viento... sueño que miles de plumas caen del cielo mientras doy vueltas vueltas y vueltas con los brazos extendidos, las plasmas abiertas y una sonrisa dibujada en el el rostro..."
Nereide, la ninfa que deseaba conocer el mundo

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