miércoles, 7 de mayo de 2008

·[.Las.respuestas.yacen.en.nosotros.mismos.]·

Recostada en mi cama, con los ojos cerrados y entregándome al momento, subí a mi máquina del tiempo y viajé al pasado mediante mis recuerdos... rostros conocidos, miradas profundas, alegrías y mucho dolor... pensé entonces que, en vez de encontar fuerzas para sobreponerme a mi mal momento, solo volvería a mi típico estado de autocompasión arrastrado durante años por falta de un buen par de cachetadas... pero antes de jalar de la palanca que me llevase nuevamente al presente, o mucho mejor al futuro, descubrí que estaba a punto de hacer oídos sordos a la experiencia de mi propia vida, única fuente de sabiduría fiable lejos de casa... y por Dios que necesitaba una respuesta...

Mientras buscaba en mis memorias, floró en mi el deseo que tienen muchas personas (no diré todas, por que hay algunas admirables excepciones), que es el de querer cambiar algunas cosas del pasado, típica frase: "Si pudiera volver atrás cambiaría ésto o aquello... haría ésto que no hice por ve tú a saber"...

Hay tantas cosas que cambiaría... una de ellas es no haberme cuidado, no haberme respetado y atentar en contra de mi integridad... dejarme envolver por situaciones que no podía sostener sola, retenerlas en mi sin pedir ayuda... supongo que para una persona sin vicios, sin un medio de escape o desahogo, caer en un desorden alimenticio es fácil: Primero sólo dejar de comer que en mi caso era tomar el control de algo siquiera en mi vida, es decir, "yo puedo controlar lo que como y cuando comerlo", luego batallar contra la naturaleza puesto que es normal sentir hambre, pero no puedes permitirte doblegar tu convicción de mantener el control sobre "algo" si no vences "ese" deseo de comer... y así bajé mis primeros 3 kilos en una semana a costa de mil botellas de agua al día y regalando colaciones entre mis compañeras... en ese tiempo la vida me devolvió a quien había sido mi mejor amigo, Hans, despues de 2 años de estar peleados sin hablarnos, estaba gravemente enfermo de Anorexia Nerviosa. Recuerdo que nos reencontramos bajo un árbol a un costado del Cerro Santa Lucía... él apoyó su cabeza en mis piernas mientras llovían hojas sobre nosotros y me relataba pausadamente como había bajado 23 kilos en 5 meses, finalmente agregó: Estoy tan cansado... no sabes como extrañaba tus manos en mi cabello, nunca nadie ha logrado acariciarme como tú... no quiero que pases por esto. Así pasaron los días, semanas y mi pérdida de peso era evidente, la cuenta iba en 9 kilos en 3 semanas... pero sin darme cuenta ya había perdido el control de "mi control sobre ciertas cosas", mi meta era bajar un kilo por día y juro que no era vanidad... es sólo que me sentía tan orgullosa de mi... al fin había logrado llevar a cabo lo propuesto...

Un día la ansiedad del primer ensayo de la PSU que di en el Liceo Lastarria me venció... cuando me percaté estaba sucia, mis manos llenas de restos de comida, envoltorios de diversos alimentos desparramados por todos lados... caminé hacia el baño y me vi en el espejo, lo que observé en él me llenó de asco, el hecho de que estuviera sucia de comida era lo de menos... el punto es que estaba sucia de mi derrota... caí de rodillas junto al inodoro, tomé el cepillo de dientes, lo llevé hasta el paladar blando y vomité todo lo que había comido, lo extraño es que no era comida lo que vi en el agua cuando acabé... flotando estaba mi papá y mi soledad, entre otras cosas muy mías... y así en menos de 4 meses estaba enferma, arta de tener a mi mamá encima de mi todo el tiempo, por que ella sabía que estaba enferma, se dio cuenta desde el principio pero no daba con una forma de ayudarme... tampoco yo se lo permiti...

Hans escribió cartas de despedida a sus seres amados... había una para mí... recuerdo haberlo visto al borde de la muerte, conectado a un suero, sus bellos ojos verdes llenos de vida un día, solo reflejaban un profundo deseo de morir... su mirada estaba perdida en alguna parte, había llorado por qué sus conjuntivas estaban muy irritadas y poco antes de que yo llegara a Psiquiatría a verlo le administraron un calmante, en esa etapa de la enfermedad siempre lo mantenían drogado. Caminé entre todas aquellas mentes trastornadas hasta que llegue a su lado, al hablarle él fijo sus ojos en mí, sonrió... luego su mano en mi antebrazo: Te cortaste otra vez... mirame, no quiero que llegues a esto... aferrate a una razón para librarte, pídele a Dios que te libre y pidele también que tenga misericordia de mi y me permita morir de una vez...

El día que asumí que estaba enferma fue llegando de mis vacaciones de verano del año 2004, mi mamá me había enviado al norte junto con dos amigas para alejarme de lo que ella creía que me estaba haciendo daño... al final fue mucho peor porque di rienda suelta a mi mente perturbada y cuando volví a casa iba ya en los 52 kilos... había logrado grandes metas pero nunca era suficiente.


Mamá cambió un espejo de lugar y lo puso frente a la puerta, cuando entré a casa vi la realidad... una mujer irreconocible, demacrada, extremadamente delgada, huesos a la vista, ojerosa... volteé y cuando volví a observarme en él todo estaba como siempre... nuevamente era mórbida. Mamá me sirvió un café, obviamente sin azúcar, se sentó junto a mi, hablamos del viaje, de las cosas que había hecho, de la gente que había conocido... recuerdo que sus ojos se llenaron de lágrimas, despues de eso agregó: Mi amor, lo siento tanto... estas enferma y no se como ayudarte; inmediatamente salté a la defensiva, le dije que estaba equivocada que ella no sabía nada de mi, que no me conocía por que siempre me había dejado sola... que estaba muy bien así y que me dejara en paz... quedamos en silencio una eternidad, luego dijo esas palabras que jamás olvidaré: Hay cosas que uno quisiera cambiar, pero no es posible hacerlo.. que más quisiera yo que haberte mantenido siempre conmigo, que más hubiera querido que estar presente en tus momentos importantes... si, me he perdido de muchas cosas, pero no puedo arrepentirme, solo eramos tu y yo, y yo deseaba darte lo mejor para que no pasaras por lo que yo pasé... y siento que no lo hice bien, pero la verdad es que tú eres todo lo que yo tengo en este mundo, y si a ti te pasara algo yo moriría contigo... por que sin ti no tengo nada, eres la razón de mi vida... . Esa tarde en los brazos de la mujer más excepcional que conozco supe que si mi carga fue pesada, la suya fue casi intolerable... la gran tristeza de dejarme sola mucho tiempo era comletamente de ella como madre lejos de su hija de 6 años que esperaba en casa; generalmente cuando llegaba cansada del trabajo su bebé dormía... sí, muchas veces la sentí recostarse a mi lado... mi dolor era nada comparado con el de ella... entonces encontré el por qué de no querer crecer: Yo era fuerte, extremadamente fuerte... había sobrevivido a mil embistes de la vida, incluso a mi, mi enemiga más grande, sobreviví a la ausencia de mi papá, a sus mentiras, a su falta de preocupación, a su falta de amor... en vez de un padre Dios me dio una mamá que vale por ella, él, y más... la vida me quitó a las primeras personas que quise de corazón, por que yo no sabía tratar a las personas ni entregarles mis sentimientos, pero me devolvió a mi gran amigo Hans, que finalemte sobrevivió a ese horrible día... tuve mi primer novio formal, que despues de 9 meses me dejo por no acostarme con él (detalle xD), pero mientras estuvimos juntos subió mi autoestima y fue un gran apoyo en mi recuperación... no quería crecer porqué deseaba que alguien me tomara en sus brazos y me rescatara de mis grandes tristezas, deseaba ser pequeña y débil para que alguien me protegiera, pero soy fuerte... hay gente mucho más fuerte que yo, que ha vivido cosas atroces y peores, tienen todo mi respeto, despues de todo cada quien afronta situaciones de acuerdo a sus capacidades y resistencia... probablemente hay personas a las que todo esto les resulte una pataleta de niña mimada e inmadura, otras en mi lugar hubieran muerto... yo sobreviví, y sí, soy mimada e inmadura también...

Cuando volví de mi viaje intergaláctico, comprendí que las cosas son por una razón, todo lo que ocurre en la vida se da de la mejor forma en la que pudo ocurrir, si pudieramos volver al pasado por otros caminos u otras razones llegaríamos a lo mismo, quizá nuestro mismo esfuerzo en cambiarlo sería lo que determinaría que eso volviera a suceder... la verdad es que si no hubiera vivido todo lo que viví antes de "enfermar", no había caído en eso... y si no hubiese caído en eso jamás habría valorado una sonrisa fresca en los labios de quien es abrazado sutilmente por la muerte... el peor enemigo de uno es uno mismo y yo sobreviví a mi, a mi autocompasión, a mi depresión, a mis trancas y logré verme en un espejo y asumir que soy manipuladora (es absolutamente necesario en la Anorexia y la Bulimia), que sentía placer en el dolor... asumí mi cuerpo, mis ojos, mi cabello, mi capacidad para aislarme del mundo... y así aprendí a quererme y poder tomar el control sobre las cosas que quiero mejorar en mi, una gran tarea por lo demás... ser manipuladora es útil cuando eres lider, lo importante es como usas esa cualidad, ser sensible, algo vanidosa... todo es bueno en su justa medida, pero el equilibrio es el punto más inestable de la balanza... en cualquier momento se carga hacia un lado y de ahí a la punta es un pestañazo...

Soy feliz a mi manera, ya no dibujo las lineas de mi futuro, solo hago croquis de lo que deseo, paso en limpio mi día a día y asi construyo mi presente, para que cada vez que suba a mi maquina del tiempo y viaje en ella, no deba repasar tanto las cosas que hice y me sea más fácil hayar una respuesta efectiva por que todas ellas estan en uno mismo, sólo hay que prestar oído a la voz del corazón...

Pero sí, aún hay tres cosas de las que me arrepiento:

1. No haber llamado a una de esas personas que amé y perdí y haberle dicho cuanto la amaba, no impontando que me subiera y bajara a improperios. Algunas de las enseñanzas que sembraron su partida son que jamás se debe callar lo que se siente cuando se siente, no importa lo que pase debes gritarlo si es necesario para que el momento no pase de largo; segundo, que Dios habla de muchas maneras; y tercero, que todo se sabe despues de la muerte y pasada esa línea los resentimientos no existen... siempre recordaré la promesa que le hice a esa persona, por que algún día, algún día mi querida volveré a abrazarte tan fuerte que sentiré tu corazón latir dentro de mi, en ese lugar que ya he visto, junto a tu nuevo nombre y aquella guitarra que punteabas cuando se abrió la puerta... hasta entonces.

2. No haber estudiado más en el colegio, volvería feliz a esos días sólo para aceptar que mi vocación si era Medicina después de todo. Las enseñanzas de eso son, entre miles que, jamás hubiese vivido de mi arte, puesto que es el lenguaje de mi alma, es decir, no se vende... y que como ahora se que es lo que quiero, mis esfuerzos y energías van para allá: mis niños con cáncer hemático o mis cirujías reconstructivas... para que algunas personas vuelvan a sonreír... algún día si es que esa es mi función en la vida.

3. Haber lastimado a Osaka... quién fuese todo en un período de mi vida, las palabras sobran, las consecuencias de mis actos he aprendido a asumirlas con responsabilidad... aún pago, y si... también llegue a odiarme, cambié... eso dijo ella, tarde sí... cuando ya nada podía hacer... pero siempre estoy atenta a ver desde lejos el día de su renacer, mientras y aún despues de ese día llevaré mi carga y el pago de lo que hice... La enseñanza es obvia y muy personal... de no haber sido por esa persona jamás hubiera aprendido una de las lecciones más sólidas de mi vida... pero no fue justo para ella, cambiaría nuestros lugares sin pensarlo si pudiera...


Aprendí que hay que hacer que cada día que estemos en este mundo hay que hacerlo valer, cada día en este mundo es una responsabilidad que hay que llevar a cabo de la mejor manera posible, cada día en este mundo es un regalo maravilloso... eso cuenta innegablemente...




Nereide, la ninfa que deseaba conocer el mundo...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Leí todo su post ;D Entiendo perfectamente por lo que pasó, no por experiencia propia pero sí por lo que ocurrió con una amiga de la que, al final, lamentablemente me terminé distanciando. Ella no quería que la ayudaran, así que terminó alejando a todos quienes podían ser una influencia beneficiosa (o perjudicial, según su punto de vista) para ella. Y respecto a los tres puntos que señala, creo saber ya a qué personas se refiere...

Yo también puedo decir que me arrepiento de varias cosas en mi vida, la mayoría por cosa que no he hecho. Sin duda, de lo que más me arrepiento es de no haberle hablado a Ella de mis sentimientos cuando estaba a tiempo; y también de haberlo hecho después, cuando ya era demasiado tarde.

Si el arrepentimiento es o no un sentimiento "correcto" no es algo que me preocupe, porque mientras no sea una obsesión que no te deja vivir plenamente el aquí y ahora es simplemente eso, un sentimiento, mío y de nadie más y que nadie puede catalogar ni juzgar.

Un abrazo, aunque no lo parezca siempre estoy al pendiente de su merced.

Gabrielle

Anónimo dijo...

*Respondiendo al comentario en su flog:

Jajaja, yo lo llamaría una presencia fantasmagoide ^_^

Un abrazo y estamos en contacto ;)

El vago dijo...

Cuando vi tu gigantofilo post, me pregunte como cresta es que escribes tanto, pero la belleza de la imagen que le acompañaba me dio animos para leer... (a proposito, me copiaste la idea fotografica xD)
Fuerte... si, la fuerza nace de las heridas, y asi pues mucha fuerza debes haber acumulado.
Tantas veces dejaste que tus lágrimas mojaran tus mejillas, que esas puertas se irán cerrando para la tristeza y darán mas espacio para la felicidad.
Creo que me cuento entre los locos que no nos arrepentimos del pasado.. al fin y al cabo, de no ser por mis errores, no estaría parado en esta extraña pero hermosa senda.
Lo ultimo me hizo recordar a walt whitman con su Carpe Diem:
Aprovecha el día,
no dejes que termine
sin haber crecido un poco,
si haber sido feliz,
sin haber alimentado tus sueños...
no dejes que la vida te pase a ti
sin que tu la vivas.
(extracto)

Abrazos a traves del tiempo.
Barukh Atah

Anónimo dijo...

Excelente trabajo de redacción y una experiencia vital que es magnífico puedas compartir.

Abrir las puertas del alma es signo de madurez, niña malcriada y mimada.


Besos
Tía Loreto